Vistas desde la perspectiva de esa caída, cada una de las seis cabezas que se vuelve luce como un muñón. O más bien, como una prolija hilera de mojones fantasmales que marcan un antes y un después en nuestra historia. Podrá argumentarse que la violencia la surcó desde siempre, pero nadie pondrá en duda que para la experiencia de nuestro presente, ninguna tuvo el efecto demarcador de los vuelos de la muerte que evoca este grupo escultórico. Así, no es casual que “Los iluminados”, tal el título de este grupo, remita a la misma idea de “Por gracia recibida”, el proyecto que Distéfano realizó para el Parque de la Memoria en 1999. La iluminación de unos autorizó por gracia divina la eliminación de los otros en un giro brutal que hundió a nuestra precaria modernidad en el medioevo más profundo. [...]