[...] Con semblante alienado, “Portadora de la palabra” es una escultura que surgió a partir de una mujer que Distéfano conoció en la estación de Constitución. “Es la primera vez que trabajo con una imagen que veo, porque en general son imágenes interiores –cuenta mientras tomamos el chocolate caliente que preparó–. Es una evangelista que predica, pero no tiene voz: una imagen terriblemente patética.” Y enseguida agrega que su mirada hacia aquella mujer no intentó ser sarcástica, sino piadosa. Subida a un cajón de manzanas marca “Milagros” y con la Summa Theologica, de Santo Tomás de Aquino, en sus manos, la Portadora de la palabra marca un quiebre estilístico en su obra por el uso de nuevos materiales. Fibra poliéster con recortes de diarios, imágenes, viruta, telas, arena, encajes y cintos son algunos de los elementos que forman el cuerpo de esta “sacerdotisa cartonera”. [...]