Un cuerpo femenino desnudo, plegado sobre sí mismo en posición fetal, tuerce ligeramente la cabeza. En las oquedades de los ojos parece concentrarse una mirada de temor ancestral. Mientras, brazos y manos intentan completar un precario refugio frente a la advertencia goyesca enunciada en el título. Se trata de Lo mismo en otras partes, la escultura que Juan Carlos Distéfano, en 1977, guardó en un bolso para embarcarse rumbo a Barcelona. El 26 de abril de ese año el decreto 1.101/77, con la firma del ministro del Interior, general Albano Harguindeguy, prohibía la distribución y venta del libro Ganarse la muerte, publicado en 1976 por la esposa del escultor, la escritora Griselda Gambaro. Pese a que a fines del año anterior el artista había realizado con éxito su primera muestra de escultura y que todo permitía presagiar un futuro promisorio para su carrera, la familia decide partir. [...]
[...] Distéfano, exiliado en Barcelona, realiza Persona. Homenaje a Cataluña, imagen que los críticos han referido a las sintéticas figuras del románico catalán. En efecto, se trata de una pasión laica que alude a los numerosos Cristos de la Edad Media, algunos de ellos en los museos de Barcelona, otros aún en las capillas de origen, en la región. Síntesis de dolor, suspendido en una cruz virtual, evoca el padecimiento de cristos contemporáneos, pone en el centro el sufrimiento y martirio del otro, una persona. Para algunos de los artistas exiliados, la pérdida de las raíces, parece haberlos conducido a la búsqueda de nuevos vínculos que les permitieran sostener y ligar su extranjería al nuevo espacio. [...]