Es un estado de alerta, necesidad opresiva, deseo de “hacer real”, inventar la imagen interior que lo desvela. [...] En su travesía hay momentos en que memoria colectiva y privada se confunden. Los “años de plomo” marcan la historia de algo más que los últimos treinta años en la Argentina.
En una época de excitaciones evanescentes como la actual, confrontar la escultura de Distéfano ejerce una particular seducción. Entre otras cosas, porque provoca un inevitable grado de incumbencia personal. Sofocante.
[...] Recurre a un inventario de formas que le provee la historia del arte, anónimos escultores egipcios, etruscos, aztecas, o Pietro Lorenzetti, Brueghel, Luca Signorelli o Van Gogh. Sin conflicto indaga imágenes eficaces y las somete a un riguroso nivel de realización donde interactúan diferentes lenguajes.
Transgrede convencionalismos tanto iconográficos como de ejecución. Convergen desplazamientos de ejes como deslizamientos de significados: mitos arcaicos, imágenes poéticas, realidad cotidiana, memoria.
En su escultura no hay visión heroica del hombre contemporáneo. Quizá porque la sociedad argentina de este fin de siglo la ha perdido. [...]