Se trata de un enfoque existencialista, que hace al artista pariente de Sartre y de aquellos filósofos ensimismados en la expulsión de un paraíso, que no por ello dejan de añorar. Lejos de evadirse de los tropiezos que jalonan la marcha de la especie, Distéfano los subraya, quizá con alguna esperanza de redimirlos. Como todo dolido se diría que este maestro pertenece a la raza de los idealistas, que esperaron mejor destino de la performance humana en esta Tierra. [...]
Desde la sombra del padecer, Distéfano se eleva y eleva al contemplador a una mejor suerte que la de Ícaro.