En soledad Distéfano ha modelado su propia imagen y, en parte, la nuestra. Halló la materia que se pliega dúctilmente, por su mediación, al designio íntimo.
Nos devuelve una conjunción –forma y color concebidos al unísono– que durante largo tiempo fuera olvidada por la escultura. De faltar todas las otras razones que desde su obra alegan, ésta bastaría para nuestro reconocimiento.