[...] El crítico Osvaldo Svanascini eligió al escultor Juan Carlos Distéfano; el escultor eligió un presente que adelanta. Los trabajos en poliéster reforzado de este pintor dramático –metafísicos, agónicos, según sugiere Svanascini– se alternan en subrayar las diversas instancias de la permanencia del hombre en la tierra como una carga pesada: una figura de mujer que busca el aire, el cielo prometido, y está atada al suelo por una soga sólida (Flotante), un hombrecito con un paraguas en Primer intento de vuelo, en una vuelta irónica del autor; y ese extraño Florero roto en 1890, colocado en el piso, con un espejo incluido, que enfatiza la exasperación de los girasoles de Van Gogh, remiten a la locura. [...]