[...] A este grupo de nuevos exploradores de la figura pertenece Distéfano. Los elementos tomados de la abstracción e incorporados a un nuevo tratamiento de la figura se revelan en él por la utilización del color plano, franco, detonante. Para lograr su objeto Distéfano emplea los nuevos materiales provistos por la técnica moderna: rompe la inmovilidad del plano mediante el relieve con material plástico y confiere calidades inéditas a la superficie mediante el revestimiento con lana de vidrio. Pero si bien estos aportes enriquecen las posibilidades de expresión, no son ellos los que confieren el mérito fundamental a la obra de Distéfano. En esta obra, la unión del signo plástico con la intención violentamente expresiva de la figura conforman una nueva síntesis en la que el contenido retorna su honda función comunicante. Los elementos de la visualidad están al servicio de un decir, y la obra, que no deja de funcionar como estructura plástica, transmite a través de su crueldad expresiva la terrible distorsión a la que está sometido el hombre de hoy.
Un desdoblamiento de la anécdota que transcurre en dos planos virtuales parece provocar la convergencia de instantes distintos. Se establece una verdadera relación contrapuntística entre la imagen dada por el relieve y la que transmite la pintura. Los temas de la doble anécdota se alejan, se aproximan, se superponen y fusionan como atraídos y rechazados por fuerzas ciegas exteriores e interiores en conflicto. Este ser desgarrado del hombre, esos poderes de violencia y crueldad que lo aprisionan, ese componente angustiante y grotesco a la vez, reflejan un aspecto del hombre de hoy que convierten a la obra de Distéfano en contemporánea y vital en la más alta acepción de los términos. [...]