“Es una locura, una cosa fuera de lo común. ¡Usted no sabe lo que cambió esta calle y el acuerdo entre vecinos que hay ahora! Hace treinta años que vivo acá, pero hay gente que se mudó hace diez años y no nos conocíamos. Ahora todos nos hablamos. Nunca me voy a olvidar de la ñoqueada que hicimos en enero del 2000 para lanzar el proyecto. Marino repartió papas y cada vecino preparó los ñoquis, luego sacamos las sillas afuera y armamos la gran mesa para 250 personas”, cuenta entusiasmado Juan José Borella, habitante del 30 del pasaje Lanín, en pleno barrio de Barracas.
Y es verdad: algo fuera de lo común está sucediendo en este recorrido de tres cuadras que promete convertirse en una segunda Caminito. Cada una de las casas sencillas se convirtió en una tela gigante que contiene la obra del artista plástico Marino Santa María, padre de la idea. Los vecinos dieron el sí para que su frente pasara a formar parte de un conjunto, colorido y festivo [...]
Para este artista [...] no es la primera experiencia de arte público. Ya había realizado una intervención de color en Puerto Madero y en la escuela del barrio Pujol, de Puerto Madryn, donde pintó un mural de 400 metros con motivos mapuches. Cuando decidió intervenir su barrio natal los vecinos aceptaron su propuesta casi por unanimidad y participaron en la decisión de los colores, la iluminación y el diseño de sus frentes. En total son 35 las fachadas que completan el trabajo [...]
Los vecinos salieron divertidos a posar para la foto. Se reían de la creciente fama de la callecita. No hace mucho habían mandado a pintar un pasacalles que decía: “Gracias por revivir Lanín”.