“Cueva de ratas”, solían decir en Barracas cuando hablaban del Pasaje Lanín. Hace dos años, un vecino empezó a cambiarlo. Marino Santa María es un artista plástico, ex director del Bellas Artes, pero antes fue habitante de esas calles. Ahí mismo ideó para sus pinturas un nuevo marco: el frente de su casa. Ahora son 35 los frentes del Pasaje que sirven de soporte a reproducciones impactantes. Son todas casas de vecinos que de a poco han dejado de considerarlo un loco [...]
Mientras avanza, el pintor va hablando de los colores de su arte moderno que de a poco fue tiñendo chapas y corredores pasados de años: “Quería ocupar el espacio público como reacción al encierro, porque todo lo otro es más de elite, más privado: acá tenía la posibilidad de expandirme y abarcar un espacio urbano” [...]
Para Juan José, las reformas no sólo incluyeron el Pasaje sino el interior de su casa. Un día, sentado en el patio, miró a su mujer seriamente y le dijo: “Nélida, hay que ponerse de acuerdo con lo que está afuera”. Ahora, sobre la cama matrimonial unas cien estrellas pintadas rodean la imagen doradísima de un Jesucristo crucificado [...]
El proyecto Calle Lanín forma parte de las iniciativas motorizadas por la Subsecretaría de Patrimonio Cultural en la zona sur porteña. Seguido a modo de experiencia piloto, el ensayo de Marino Santa María podría reproducirse en otros puntos de la Capital. Esa iniciativa ha sido valorada más que por su experiencia estética como uno de los modos en que el arte usado como herramienta es capaz de hacer reencontrar a los vecinos con su identidad barrial [...]