[...] En la ciudad de Buenos Aires Lanín es una calle de tres cuadras que se abre camino como una acuarela en medio del grisáceo barrio de Barracas. Allí, desde hace casi un mes, el artista plástico Marino Santa María lleva adelante un proyecto para rescatar las viejas fachadas del estigma de su nombre. “Este proyecto nadó para evitar que Lanín se hunda en el abandono”, dice el autor [...]
A fines de marzo se terminará la obra, pero existen cinco botones de muestra que salpican esa calle angosta que muere en Brandsen, junto a las vías del ex Ferrocarril Roca. Ahora, Lanín aparece como una escenografía pintoresca donde los frentes decorados estallan en un expresionismo decididamente abstracto: rayas, motivos atigresados, estampados azules, amarillos, y rojos intensos.
El asunto no termina ahí. Sobre el viejo paredón que separa al asfalto de las vías, hay cuadros con marcos rococó que guardan fotos de cielos despejados y de cielos llenos de nubes [...]
“Mucho, mucho no los entiendo”, dice Mariana, una vecina que señala los murales. “Me parece bárbaro lo que está haciendo Santa María, pero yo le puse laja y un alero al frente y me gusta así de sobria.” Palabras más o menos, eso argumentó para negarse a modificar la fachada de su casa.
A simple vista, las pinturas, los colores vivos y las líneas irregulares que se completan con pedazos de madera (un sello distintivo del autor) se encuentran en la antípoda de las construcciones casi centenarias levantadas en medio de una geografía que supo de pulperías y payadores. La postal es tan alegre como contradictoria [...] A propósito, Santa María asegura que “el impacto turístico será algo inevitable. Lanín dejará su histórico anonimato, pero el objetivo principal no es ese sino generar una muestra de arte contemporáneo”.