visualizadas como partes de un friso, no se enlazan en ninguna estética unificadora. Son fragmentos de un relato discontinuo en el que se suceden temáticas y programas productivos en extremo diversos [...]
Pero no sólo en obras particulares, como Museo, subyace la idea de fragmento. En términos generales, la fragmentariedad se instala como idea base de la totalidad de las intervenciones urbanas de Santa María. El lugar del arte (el Museo) se fragmenta en los lugares del arte [...]
El arte, no separado de la vida cotidiana, supera el momento "especializado" del museo, que corresponde a aquél que concurre intencionalmente. Así la calle, al dialogar con el caminante casual, desprevenido, se convierte en un enorme organismo de comunicación artística y social.