Buenos Aires colonial fue desde su fundación una ciudad portuaria, que creció al ritmo de los negocios, las finanzas, el tránsito de mercaderías. La ciudad progresó pero sin planificación previa, al ritmo de las necesidades de miles de inmigrantes y de población rural que buscaron mejores posibilidades de trabajo en la ciudad.
Es necesario tener en cuenta que el espacio de la ciudad es tanto o más importante que el espacio privado. Y para recomponer la situación de un espacio público tan maltratado el arte se convierte en una útil herramienta. El artista Marino Santa María proyecta, en este sentido, un emprendimiento en el barrio de Barracas con el objetivo de transformar los espacios de vida cotidiana en soportes de la creatividad.
La creatividad como percepción de nuestro lugar en el mundo; el color como el resguardo ecológico frente a una zona de ferrocarriles, industrias y depósitos. He aquí el arte revelando y siendo medida de conocimiento y de la realidad, hoy provocando la unidad de partes de la misma tierra y de la existencia humana. Se trata de crear entre el artista y los vecinos, un área que desarrolle una nueva perspectiva del lugar en la ciudad [...]